Columna| Gabriel Pais Díaz|

La crisis política que existe en Tlaxcala es preocupante y nos exige hacer una reflexión sobre las causas que la ocasionan. Como podemos darnos cuenta el tiempo transcurre y seguimos con mismos rezagos que no son abatidos por las autoridades en turno.

Tlaxcala fue el segundo estado que por su votación se deduce que le apostó a la muy mencionada Cuarta Transformación. Con un 69.67% de votación a favor de AMLO, se colocó detrás de Tabasco, estado natal del hoy presidente de la república. Sin embargo, muchos ciudadanos siguen esperando la transformación que tanto se prometió, pero la realidad nos muestra que seguimos en las mismas y un poquito más…. con robos, asaltos, ejecuciones, secuestros, y lo recientemente ocurrido en Culiacan, etc.


Por eso es muy importante analizar y buscar nuevos sistemas sociales y estrategias políticas que puedan encontrar una solución acertada. Este es el momento oportuno para hacer un llamado a la conciencia de las cúpulas de todos los partidos políticos y de los integrantes de órganos de poder.


Este llamado se sustenta en la necesidad urgente de que sea desde la base de todos los partidos políticos, desde donde se realice un esfuerzo exhaustivo por mejorar los procesos de selección de sus representantes a los puestos de elección popular.

Dejemos a un lado los apellidos que por un largo periodo han gobernado a nuestro querido estado con pésimos resultados. Esa élite política considera a Tlaxcala como su patrimonio personal y usa el poder para sostener su status social y su nivel de vida. Con una visión monárquica, observan a los tlaxcaltecas como sus súbditos.

Ante la deplorable calidad moral de “nuestros” representantes y salvo contadas excepciones, es indispensable que los partidos políticos efectúen una selección meticulosa, de quienes serán sus abanderados en las elecciones constitucionales del 2021.Si los partidos políticos no se democratizan, las elecciones seguirán siendo una exhibición de clientelismo y prácticas fraudulentas.

La verdadera militancia tiene sensibilidad social y conoce los problemas que vivimos los ciudadanos. Desafortunadamente cada tres años, esa militancia es usada y manipulada al capricho de los mismos de siempre.

La crisis que vive el sistema político de Tlaxcala es de credibilidad y desconfianza. Llegó el momento de que los líderes de los partidos políticos asuman su responsabilidad y comprendan que son ellos los que deben emitir las señales que generen confianza en el electorado. Son ellos quienes patrocinan y nos venden su producto de mala calidad (candidatos).


Los procesos de selección de candidatos que realizan los partidos políticos tiene varios errores que deben ser materia de análisis. Para los tlaxcaltecas, sus sistemas de elección no han dado buenos resultados y han causado descontento en los electores, por ser responsables de generar malos gobiernos, la consecuencia es el abstencionismo en las elecciones. Este desánimo surge como una protesta ante el reclamo de una nueva clase política.


Habría que agregar que los partidos políticos “sean de izquierda o derecha” deben ser escuelas de rectitud ciudadana, patriotismo y transparencia. Y los candidatos emanados de ellos, deben ser ejemplo de altura cívica y ética que inspiren confianza y no sean vergüenza de quienes de buena fe votamos por ellos.

La misión de los partidos no consiste únicamente en arrastrar al mayor número de votantes para conseguir mayorías, sino en formar a gobernantes que sean ejemplo de civismo: honestos, capaces y responsables ante el juicio de la sociedad y de los tribunales correspondientes. Desafortunadamente los partidos políticos se han especializado en “reciclar” candidatos que cambian de bandera cuando les niegan una candidatura.

Esperemos por el bien de Tlaxcala, que los representantes de todos los partidos políticos, nos ofrezcan un menú que despierte el apetito electoral entre los electores y que tengamos un bufet de ideas y propuestas, lejos de las mezquinas luchas de intereses personales y políticos, que han deteriorado profundamente la confianza del electorado.
Necesitamos que los partidos políticos volteen la mirada a gente joven, con ideas frescas, necesitamos a más valientes como Juan Carlos Sánchez García, que hasta el momento es el único ciudadano que está trabajando para ayudar a la gente.

SAGA como se le conoce, está demostrando que los ciudadanos tienen una mejor capacidad para gobernar. Los perfiles ciudadanos son un claro ejemplo de eficacia y rendición de cuentas que los partidos políticos deben observar. Es la hora de que la burocracia política se quite la venda de los ojos y entiendan que proponer a los mismos de siempre es su principal error.
Tlaxcala es el estado más pequeño de la república mexicana y reclama a mujeres y hombres honestos, preparados y comprometidos. Necesitamos de liderazgos efectivos y transformacionales capaces de conducir a Tlaxcala por nuevos derroteros de desarrollo. Necesitamos una nueva generación que sea capaz de tomar las riendas del futuro y sea capaz de decir no a los negocios ilícitos, a la corrupción y a la delincuencia. Es indispensable que nuestro estado tenga una nueva clase política conformada por mujeres y hombres íntegros y cultos, necesitamos gente que trabaje para la gente.


Reconozco el trabajo que está realizando el Ing. Juan Carlos Sánchez García, pero hacen falta más valientes (hombres y mujeres) que levanten la voz y con autoridad moral reclamen resultados a nuestras instituciones. Una sociedad pasiva e indiferente genera una clase política corrupta y monárquica. Para que los apellidos de siempre se vayan del poder, necesitamos que los ciudadanos participen en política.

Es muy fácil hacer proselitismo con recursos públicos, resulta sencillo fingir sensibilidad social entregando apoyos que surgen de los impuestos de todos los tlaxcaltecas.

En el 2021 será necesario que los ciudadanos defendamos a Tlaxcala desde las urnas, hagamos de la democracia un auténtico ejercicio de participación ciudadana.

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