Denuncian en redes segundo caso de intento de violación afuera de la terminal de la Flecha Azul en Puebla

En los dos casos la forma de operar es la misma: someten a las mujeres y les piden que sigan caminando; sin embargo, no les quitan sus pertenencias pues la intención no es asaltarlas.

Por segunda ocasión, mujeres denunciaron lo que parece un intento de violación al circular sobre la calle 10 poniente del Centro Histórico de la capital de Puebla. De acuerdo a las víctimas los comerciantes podrían estar coludidos con las bandas de delincuentes pues no hacen nada a pesar de que son sometidas frente a ellos.

En la primera denuncia la usuaria de Facebook Marilú N., relató que transitaba sobre la 9 Norte – la 10 Poniente y un tipo la sometió. Aunque ella de inmediato entregó su bolso, pensando que la quería asaltar, el hombre le dijo que no quería sus pertenencias y le pidió que siguiera caminando.

En esa ocasión, la mujer fue salvada por un chico que pasó por la calle y al que llamó “mi amor”. Afortunadamente, no me tomó de a loca y me dijo: te dije que me esperaras. Después me abrazó y me dijo: camina porque no sé si aquí tenga banda ese pendejo, escribió la joven en su red social.

El pasado 4 de abril ocurrió algo similar con la joven identificada como Sharon A., la diferencia fue que los delincuentes no se dieron cuenta que iba acompañada por su novio.
De acuerdo a lo comentado por Sharon en su cuenta de Facebook, los hechos ocurrieron aproximadamente a las 19:30 horas fuera de la terminal de la ruta Flecha Azul, ubicada sobre la 10 Poniente y la 11 Norte, junto al museo de Ferrocarriles Mexicanos.

A continuación, el texto que Sharon compartió desde su cuenta personal.

«Les voy a contar nuestra historia. El día de antier, 4 de abril alrededor de las 7:30 p.m. mi novio y yo nos dirigimos a la Terminal Flecha Azul ubicado en la calle 10 poniente y 11 norte para abordar un autobús. Estábamos a solo 5 pasos máximo de entrar cuando un hombre de mi estatura, moreno, un poco gordo y peinado con demasiado gel se pone detrás de mí e inmediatamente me abraza de manera que impide el movimiento de mis brazos y me empuja con fuerza para que siguiera caminando para después decirme ‘no vayas a gritar, sigue caminando’. Cabe mencionar que cuando llueve demasiado la 10 poniente tiende a inundarse y las personas que esperan el camión en esa misma calle abarcan la mitad de la banqueta, así que no queda más que caminar por la orilla. Cuando es así yo camino enfrente y mi novio atrás de mí, como fue ese día. No íbamos a más de un metro de distancia, lo que hacía parecer que yo iba sola. Cuando este tipo se pone entre los dos pensando que únicamente se enfrentaría conmigo mi novio lo toma del cuello y lo jala para intentar quitármelo de encima, fue entonces cuando pasó de agarrarme de los brazos a sostener mi cabeza con su brazo teniéndome prácticamente de rodillas. No estaba haciéndome daño, pero el tipo insistía en no soltarme hasta que mi novio lo soltara, pero estaba ahogándose y perdiendo fuerza y ahí fue cuando logré zafarme y estar de pie. Estando de pie noté que no solo una persona venía siguiéndonos, más bien eran seis y además que uno de ellos ya estaba ahorcando a mi novio al mismo tipo que el ahorcaba a mi agresor. En eso un tipo sostiene a mi novio de un abrazo contra una cortina cerrada, otro sostiene el otro brazo y uno más lo sostiene por el cuello mientras que el tipo que me habló al principio lo golpea repetidas veces en el abdomen, genitales y para finalizar dos puñetazos con todas sus fuerzas en la nariz logrando un enorme sangrado, desviación y hasta ese momento pensábamos que era una fractura nasal. Mi novio solo gritaba que corriera, pero yo solo me quedé ahí, sin poder reaccionar. Dos tipos de la misma banda miraban el espectáculo y uno estaba enfrente de mí, diciéndome que «no me hiciera p#ndeja» y «que me había pasado de v#rga con su hermano». Yo no entendía entonces lo que estaba sucediendo, en ese momento pensé tantas cosas ¿Nos estarán confundiendo? ¿Nos están asaltando? ¿Qué es lo que quieren? El mismo tipo reviso mis bolsas y no me quitó ni mi monedero ni mi teléfono. Repetidas veces escuché que nos decían «te pasaste con mi hermano», pero él y yo sabemos que nunca habíamos visto a ninguno de ellos en nuestras vidas. Cuando terminaron de golpear su nariz los seis tipos comenzaron a irse y fue cuando nos quedamos solos, el sangrando, toda la gente mirándonos sin hacer nada y fue cuando dos personas se acercaron a darnos papel y servilletas para tratar de parar el sangrado. Nos metimos a la sala de espera de la flecha y llamamos para que alguien fuera con nosotros. Mi novio tuvo revisiones, su radiografía marcaba múltiples fracturas nasales sin embargo después de ir con un otorrinolaringólogo descartaron que fuera necesaria una intervención quirúrgica. Ahora, llegamos al punto donde el día de ayer cuando todo estaba mucho más tranquilo nos percatamos de que únicamente se habían llevado su cartera, no nuestros teléfonos, no monedero y no su mochila, solo su cartera. Si desde el principio hubieran querido asaltarme únicamente hubiera revisado desde el principio los bolsillos y todo eso, sin embargo, impidió mi movilidad y me empujaba fuerte. Las noticias y personas que trabajan por allá no mienten, van dos chicas que denuncian intento de violación por la 10 poniente, exactamente donde nosotros nos situábamos con la misma táctica. Uno llega, impide la movilidad de la chica que aparentemente va sola y la empuja hasta al final de la calle, donde se encuentra un motel. Los otros cinco o seis que acompañan los escoltan hasta allá y cuidan que nadie se dé cuenta o nadie se meta. Me entra un miedo terrible en saber que mi única ruta rápida para ir a la universidad está rodeada por violadores, asaltantes y malas personas en general. Chicas, esta no es una publicación para que me pregunten si estoy bien y mucho menos es para llamar la atención, más bien la finalidad de toda esta historia es que tengan precaución cuando estén por la 10 poniente y sus alrededores, o más bien que tengan precaución por donde quiera que se encuentren, caminen o por lugares que suelan frecuentar. Pudo ser mucho peor pero afortunadamente no iba sola y él pudo reaccionar rápido, pero ¿y si no? ¿Qué hubiera pasado conmigo? Y digo, podemos casi jurar que un asalto no era porque se llevaron su cartera solo como de «que valga la pena todo esto, hay que llevarnos su cartera para que parezca un asalto y no lo que es realmente». Tengan mucho cuidado por favor y siempre estén alerta. Ambos nos encontramos bien y esperamos de verdad que está experiencia les ayude a saber cómo funciona todo y como poder reaccionar rápidamente a este tipo de situaciones. Ni Puebla ni ningún otro lugar son un lugar seguro para andar por las calles sin algún tipo de defensa, y luego quieren prohibir el gas pimienta… Nunca creí atravesar por una experiencia similar, sin embargo, todos y todas estamos expuestas todos los días en cualquier lugar donde nos encontremos».

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